Me sentí un astronauta

Vi luz cuando más oscuridad habitaba en mí, era la luz de un astro que sin querer entre a su órbita arrasando con toda mi oscuridad, fue grata mi sorpresa al ver que aunque me acercase y la tocase no me quemaba, era cálida y radiante pero sin llegar a cegarme, y vaya que brillaba, espanto mis miedos y dudas, me seco las lágrimas y curo mis cicatrices, utilizo su calidez para hacerme sentir en casa, podía respirar con tranquilidad y no sofocaba, era inevitable no querer quedarme y dar vueltas alrededor suyo, era una danza que solo nosotros podíamos bailar, íntimo y mágico como dos galaxias cuando intentan juntarse. Ciertamente, el tenerla cerca era más que tener una estrella al frente, era como tener una galaxia con millones de estrellas y juntas formaban su risa, su voz, su alma, su mirada, que mirada, no mataba, ni angustiaba, era paz en plena guerra, era silencio en pleno caos, era una tarde de campo en un campo de guerra, era escapar de la realidad, esta realidad que apesta a mierda, en ti encontré algo que buscaba, risas, de esas que tenemos siempre hablando cojudeces, un hombro en cual llorar cuando todo me abruma, paz… esa paz que tanto anhelo tener y que contigo son 100 pasos más cerca, 100 pasos lunares, de esos que saltas y flotas, porque así es estar cerca tuyo, te sientes como un astronauta.

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