Nuestra Propia Obra

Lamento no ser Shakespeare para escribirte un sueño de una noche de verano y convertirme en Oberón para hacer uso de la magia de una flor y así recuperar tu amor, pretendería ser Romeo amada mía y dedicarte más de una prosa bajo la luz de la luna o en la luz de pleno día, pero no me llamo Romeo y dudo que tú seas una Capuleto.

Dichosos los ojos que te ven cada mañana, por ti mi corazón late de esperanza y si en un segundo una vida se reduce a nada, entonces mi vida es nada sin un segundo a tu lado. Ni el más potente rayo de sol se compara con el brillo de su sonrisa, les aseguro que no hay nada más extraordinario que verla feliz, es algo que ni Da Vinci podría plasmar en una pintura ni Einstein podría explicarla en física.

Por fin entendí que el paraíso no es a donde los mortales vamos después de la muerte, el paraíso es cualquier lugar en donde pueda verte, respirar tu aire y escuchar tu voz.

Comentarios

  1. Creo que ya te dije lo que opino sobre esto, tienes talento Luis. Explotalo!

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